El fenómeno Edward Cullen.

“Diseñada para satisfacer a su público potencial y excluir a unos no iniciados que, inevitablemente, verán en ella un amanerado (y ocasionalmente ridículo) ejercicio de narcisismo adolescente. (…) propone un sintomático y revelador giro en el tratamiento cinematográfico del arquetipo.” Jordi Costa (El País)

Cuando tenía 12 añosCrepusculolibro, las novelas de la Saga Crepúsculo llegaron para convertirse en un auténtico fenómeno, pero también para arraigar una idea de amor totalmente distorsionada entre toda una generación. Fueron traducidas a 37 idiomas, vendiéndose más de 100 millones de copias por todo el mundo.

La primera novela de esta saga salió a la luz en el año 2005 gracias a la autora estadounidense Stephanie Meyer. Dirigida principalmente para un público femenino, muy pronto adolescentes de todo el globo se sintieron atraídas por esta historia de amor imposible entre un vampiro y una humana. Se crearon blogs de seguidoras, y en las revistas para jóvenes no se hablaba de otra cosa.  Pero, el fenómeno fan alcanzó su cima en el año 2008 cuando se estrenó la primera película de esta serie.

La adaptación cinematográfica de esta novela fue todo un éxito. Muchos acudieron a las salas de cine para poder por fin poner cara a los personajes que tantas veces habían imaginado.  Otros, sin embargo, fueron totalmente a ciegas atraídos por la cultura de masas que les había llevado hasta allí. Ninguno de los dos tipos de público quedó indiferente ante el “film”.

twilight-mainedward-holding-bella-promo_149412064

En nuestro país, su produjo una gran dicotomía entre los que amaban la película y los que la odiaban. Los primeros, representados principalmente por chicas de entre 12 y 18 años alababan esta historia de amor y añoraban poder vivirla algún día en sus propias carnes. Se enamoraron perdidamente de sus personajes, pero sobre todo de uno de los principales protagonistas: el atractivo vampiro (Edward Cullen) interpretado por el actor inglés Robert Pattinson. Sin embargo, entre los segundos se encontraban los expertos y la sociedad adulta con mayor capacidad crítica. Ambos colectivos señalaron cómo los adolescentes de todo el mundo se dejaban seducir por una visión machista del amor y un indeseable concepto de relación de pareja a partes iguales. Así como la transmisión de ideales sexistas y ultra conservadores. En Crepúsculo la mujer representa un papel pasivo y sumiso, mientras que el hombre es controlador y muy dominante.

En el fondo de esta polémica se encuentran las barreras entre ficción y realidad. ¿No deberían importarnos los valores que transmite esta historia por tratarse únicamente de ficción? ¿Hasta que punto influyen en la sociedad medios de comunicación de masas como el cine? ¿Cómo marcan a los adolescentes esta clase de fenómenos culturales y comerciales? Sin ninguna duda, son cuestiones sobre las que deberíamos seguir reflexionando.

Eva Baroja.

Anuncios