El Gran Gatsby

“Y así vamos, adelante, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado” (F. Scott Fitzgerald).

Se habla de los locos y felices años 20 de Nueva York, se habla del glamour, de las riquezas, de las fiestas más increíbles… Estados Unidos estaba en un momento de apogeo económico, era la década de la alta costura, de los espectáculos, también era del apogeo de la prensa, etc. Pero no se habla de lo que hay detrás de todo ello: mentiras, rumores y manipulaciones. Todo se basaba en el famoso sueño americano, que se vio truncado en 1929 con el crack de Wall Street.

Fue en esa década cuando Scott Fitzgerald escribió el Gran Gatsby. La cita del escritor, que da título a este post resume muy bien al personaje del que vamos a hablar: Jay Gatsby. Es un buen hombre, un luchador que ha llegado lejos. Su talón de Aquiles es la razón por lo que ha querido conseguir todo lo que tiene: Daisy, su gran amor, por quien haría cualquier cosa. Creo que su situación es algo triste, vive en el pasado, totalmente solo. Su motor, como para muchos otros, es la nostalgia de una época mejor. No se relaciona, nadie sabe nada sobre su traumática vida, y él mismo, en vez de mirar hacia el futuro y disfrutar del presente, se queda encerrado en su mansión esperando a lo que nunca llegará.

La trama se mueve en el mundo, como ya he dicho antes, de las mentiras y manipulaciones: Tom engaña a Daisy con Myrtle; Daisy lo engaña con Gatsby; Nick se encarga de amañar encuentros entre Daisy y  Gatsby; etc. Toda la historia versa alrededor de la importancia que tiene el dinero para la sociedad y la superficialidad de la misma: Daisy se enamora 5 años antes de Gatsby, antes de conocer a su actual marido. Pero Gatsby sabe perfectamente que ella, una joven acomodada, nunca aceptará estar con un pobre teniendo por esposo al rico de Tom. Lo único que le importa es conseguir a esa mujer; es capaz de protegerla de cualquier cosa y persona, pondría su vida en peligro por ella. Lo triste es que ella no lo haría.

Me fascina ver como refleja esta situación, descrita por S. Fitzgerald, cada uno de los directores que han llevado esta película a la gran pantalla: desde la película de 1974 a la de 2013, pasando por la del 2000 (emitida en televisión). También se realizó una versión muda en 1926 por Herbert Brenon, pero no queda ninguna copia íntegra. Aun así, disponemos del trailer que se encontrará adjuntado a continuación. Aparte de esta versión muda, también existe otra versión de 1949, de Elliott Nugent, de la que solo hemos podido encontrar 2 fragmentos que también serán adjuntados.

La que viene a continuación, es la versión de 1974, de Jack Clayton. A pesar de ser un buen director, no obtuvo sus mejores críticas con esta película. Lo que más se analizó fue la sobreactuación de Mia Farrow como Daisy Buchanan, pues se consideró demasiado exagerada. En cambio, Robert Redford es recordado por una interpretación “mítica y elegante” de Jay Gatsby.

Según las críticas, la versión llevada a cabo en el 2000 por Robert Markowitz es la versión que mejor marca la diferencia de clases. En esta ocasión, podemos ver una interpretación de Daisy (Mira Sorvino) más sobria, a la que acompaña una actuación de Toby Stephens como Gatsby, que es buena pero, a mi gusto, incomparable con la de Robert Redford.

Por último, nos encontramos con la última adaptación, que va de la mano de Baz Luhrmann como director, de Leonardo Dicaprio como Jay Gatsby y de Carey Mulligan como Daisy Buchanan. Si comparamos esta versión con las anteriores, observamos inmediatamente un estilo extravagante que se enfrenta a la sobriedad de las adaptaciones previas. Mientras que Redford y Stephens inspiraban clase, DiCaprio se ha encargado de transmitir una obsesión amorosa que inquieta al espectador. Al igual que Mia Farrow, Carey Mulligan no ha sido de las actrices favoritas, entre otras razones, por su falta de pasión en muchas de las escenas.

Como podemos ver, cada director, tras leer la obra de S. Fitzgerald, ha imaginado algo distinto, por lo que los tres directores difieren a la hora de plasmar esta historia. Partiendo de puntos en común, dan importancia a distintos asuntos y escenas de la obra.

Laura López Barragán

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